Este año se celebran los 200 años de la publicación de la primera recopilación de cuentos de los archiconocidos hermanos Grimm.
¿Quién no conoce al famoso Pulgarcito? ¿Quién no ha bromeado alguna vez con aquellas palabras de “¡son para oírte mejor!” que el lobo dice a Caperucita Roja, perpleja por el tamaño de las orejas de su abuela? ¿Quién no ha querido estar en un país de chocolate como ansel y retel? ¿O querría contar con la ayuda de unos simpáticos enanitos y encontrar a su príncipe azul, tal como lo hizo Blancanieves? No fue Disney, amigos míos, quien inventó esas historias, no…
Manuel de los Galanes
“Caperucita roja"
Tal como Perrault hiciera en su momento, los hermanos Grimm –Jacob y Wilhelm- se interesaron por los cuentos folclóricos y los cuentos de hadas alemanes y franceses. Durante varios años, recogerían estos cuentos tradicionales y otros de propia autoría bajo el título de Cuentos para la infancia y el hogar (1812), Kinder- und Hausmärchen.
Sobra decir que estas historias han tenido gran trascendencia a lo largo de los siglos, no solo entre el público infantil sino también adulto, y que han servido -y sirven- de inspiración para artistas de diversa índole, como podemos apreciar en esta fantástica fotografía de Manuel de los Galanes. Los cuentos nos tocan a todos, ¿no crees?
Maria Asunción Pajares Pérez

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