Friday, 7 November 2014

El libro de mi vida: Mujercitas - newsletter n.º 3 (junio 2013)

Mujercitas es una novela  publicada en 1865 por Louisa May Alcott. La obra estaba destinada principalmente al público infantil femenino, ya que en aquella época eran muy populares los libros o manuales que enseñaban a las niñas a convertirse en buenas “señoritas”. Sin embargo, la historia  de las cuatro hermanas March cautivó tanto  a lectores, que con el paso del tiempo se convirtió en un clásico de la literatura.

El libro  me llegó  por casualidad  una tarde de verano; tenía unos diez u once años aproximadamente y como todos los días  durante las vacaciones,   mi madre nos llevaba  a mi hermana y a mí a la biblioteca pública, donde leíamos cuentos,  nos contábamos las aventuras de los cinco y buscábamos lo más rápidamente posible a Wally.  Un día decidí cambiar la sección infantil por la juvenil, ya que quería leer algo más de mayores. Así que,  buscando por las estanterías me encontré un libro completamente diferente. En la portada no aparecía  Wally, ni princesas encantadas, ni animales vestidos de humanos, sino que aparecía la imagen de cuatro chicas, bastante guapas por cierto.  Lo cogí rápidamente para que nadie me lo pudiera sacar  y lo mire más detalladamente;  era tan grande y tenía  tantas páginas que recuerdo que me pensé dos veces si debía leerlo o no. Empecé por leer el argu- mento y claro está que me convenció.  A partir de ese momento tenía que saber más sobre  la inteligente Jo, la responsable Meg,  la tímida Beth y  la impulsiva Amy.



La historia de cuatro hermanas que  tienen que enfrentar las terribles consecuencias de  la guerra civil americana y durante ese tiempo,  las pequeñas pierden su inocencia infantil y acaban descubriendo el mundo real,  convirtiéndose en unas “mujercitas”. Juntas  viven experiencias divertidas y hasta llegan a conocer el amor. Sin embargo,  también  tienen que enfrentarse  a situaciones difíciles como el hambre, enfermedades e incluso la muerte. Sin embargo todas las adversidades  y conflictos  acaban por solucionarse  gracias al amor familiar.  Aún recuerdo cuanto me emocioné cuando Jo vendió su pelo para conseguir dinero para su madre o cuando la pequeña Beth estaba muy enferma y a punto de morirse, y  ahora que estoy  pensando en él otra vez, tengo ganas de volver a leerlo, pero para  sentirme esta vez  una pequeña mujercita.

Tamara Carrera Aller

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